A la hora señalada, fui al despacho de la Directora Bibianne, como me ordenó.
Me hizo desnudar, y poner el uniforme rosa de sodomización. Primero, inspeccionó que no hubiera ninguna arruga en el uniforme, y luego, me hizo subir la faldita del uniforme, para revisar el ano, el pubis, y las partes íntimas rasuradas.
Luego me indicó, que cuando oyera sonar una campanilla, debía acudir donde ella estuviese, y ponerme de rodillas, con las manos a la espalda, y la cabeza gacha. Así lo hice, y me ordenó como saludo, que le besara sus botas negras.
A continuación, con el uniforme puesto, la Directora repasó el rasurado de mi ano, para que no hubiera vello en mi ano, cuando me sodomizase más tarde.
Una vez rasurado me hizo sentar en su regazo, me levanto la faldita, y me dió una azotaina con sus manos, para dejarme el culito sonrosadito. Después me hizo desfilar por su despacho con el uniforme, y con un libro en la cabeza, evitando que cayera al suelo, cosa que hice.
Entonces me ató a un potro, a cuatro patas, en posición de perrita, para ser debidamente sodomizada para su placer, mientras uns relajante música clásica sonaba de fondo.
Primero levantó la falda de mi uniforme rosa de sodomización, y ató una cuerda rosa, a mis dos bolsas llenas de veneno, después de ocho días de castidad absoluta, ordenada por ella. Y empezó sodomizándome con el dildo rosa de 15 x 4 cm, mientras tiraba de la cuerda al mismo tiempo, con mis genitales atados.
Después, la perversa Directora Bibianne, decidió probar con un dildo rosa de 20 x 4,8 cm, y ver si mi culito tragón, de alumna sumisa abnegada, aceptaba ese grosor de dildo. Una buena alumna sumisa abnegada, debería aceptar como mínimo, un dildo de ese tamaño, para poder ser usada apropiadamente por sus Amas del Internado, o sino, ser expulsada por no dilatar lo suficiente para ellas.
Así, poco a poco, me sodomizó otra vez, introdujendo todo el enorme dildo hasta el fondo de mi ano, mientras tiraba de la cuerda con los genitales atados, y sin poder articular palabra. Fue realmente humillante, pero al mismo tiempo estaba contenta, de poder servir a la Directora, como sumisa anal para su placer, cuando ella quisiera.
Después de haber sido enculada por mi Señora, me sacó del potro, y me puso una cuerda de corrección en la frente, y atada al pecho, para corregir mi mala educación. Así, si no contestaba a sus preguntas, tiraba de la cuerda hacia abajo, haciéndome asentir con la cabeza, hasta que dijera, ‘Sí, Directora Bibianne’.
Finalmente, la severa Directora, me puso en la silla eléctrica, para usar su violent wand, y electrificar mis grandes pezones trabajados, mi gusano baboso, y mis bolsas repletas de veneno.
Por último, como agradecimiento por la educación recibida, me hizo volver a besar sus botas negras italianas, de rodillas, y darles brillo con mi uniforme rosa de sodomización.
Antes de irme, me ordenó que durmiera esa noche con el uniforme rosa, para que recordase que me había sodomizado por la tarde, y me dió permiso para poder descargar todo el veneno acumulado en mis dos bolsas, durante esta última semana.
Fin del reporte.
Su sumiso Doble B.